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Transformaciones de la arquitectura vernácula en Sinincay: desafíos para la conservación en un contexto periurbano

DOI:

Transformations of vernacular heritage in Sinincay: challenges for conservation in a peri-urban context

Jaime Augusto Guerra-Galána, Paula Domenica Larrea-Fajardob, Ana Belén Cartuche-Herrerac, María Cristina Chuquiguanga-Auquillad
aUniversidad de Cuenca: E-mail, ORCID.
bUniversidad de Cuenca: E-mail, ORCID.

cUniversidad de Cuenca: E-mail, ORCID.

dUniversidad de Cuenca: E-mail, ORCID.

Recibido: 25 de marzo del 2026 | Aceptado: 7 de agosto del 2026 | Publicado: 31 de agosto del 2026

Resumen

El crecimiento periurbano en Sinincay, Cuenca (Ecuador), ha generado transformaciones significativas en la arquitectura vernácula local, amenazando su autenticidad y conservación. Este estudio metodológico tuvo como objetivo caracterizar el estado actual de las edificaciones vernáculas y evaluar los impactos del uso de materiales contemporáneos. El problema se abordó desde un enfoque mixto, mediante fichas de registro visual y documentación fotográfica aplicada a un conjunto representativo de edificaciones seleccionadas con base en criterios de autenticidad, estado de conservación y uso de materiales tradicionales. Los resultados evidencian que la mayoría de las construcciones se encuentran en estado regular, con un valor medio y una progresiva pérdida de elementos vernáculos, particularmente en la carpintería y cubiertas. Se identificó un proceso de sustitución de materiales tradicionales por otros de impacto moderado o severo, afectando la coherencia morfológica del entorno. La metodología empleada, replicable en otros contextos periurbanos, permitió visualizar los grados de transformación mediante un sistema de codificación cromática, facilitando la identificación de prioridades de intervención. Las implicaciones del estudio subrayan la necesidad de integrar estrategias de conservación diferenciadas en la planificación territorial, con enfoque en la sostenibilidad y la participación comunitaria, para preservar el carácter vernáculo del entorno construido.

Palabras clave: arquitectura vernácula, conservación de edificaciones tradicionales, desarrollo periurbano.

Abstract

Peri-urban growth in Sinincay, Cuenca (Ecuador), has significantly transformed the local vernacular architecture, threatening its authenticity and conservation. This methodological study aimed to characterize the current condition of vernacular buildings and assess the impact of contemporary materials. The research applied a mixed-method approach using visual record forms and photographic documentation to analyze a representative sample of buildings selected based on authenticity, conservation status, and the use of traditional materials. Findings reveal that most structures are in regular condition, with medium heritage value and a progressive loss of vernacular elements, particularly in carpentry and roofs. A gradual substitution of traditional materials by those with moderate or severe impact was identified, affecting the morphological coherence of the built environment. The replicable methodology included a chromatic coding system to visually map degrees of transformation, supporting the identification of conservation priorities. The study highlights the need for integrating differentiated conservation strategies into territorial planning, with an emphasis on sustainability and community involvement to preserve the vernacular character of the built environment.

Keywords: vernacular architecture, heritage conservation, peri-urban development.

Introducción

La ciudad de Cuenca, ubicada al sur de la cordillera de los Andes, en Ecuador, ha experimentado un importante crecimiento territorial desde la segunda mitad del siglo XX, lo que ha transformado sus áreas periurbanas. En un principio, la ciudad mostraba un desarrollo urbano compacto. Con el tiempo, el aumento poblacional, la migración interna y la falta de una adecuada planificación territorial impulsaron su expansión. Esta dinámica ha generado patrones de crecimiento disperso y fragmentado en las zonas periféricas, con efectos sobre el uso del suelo y la ocupación del territorio (Flores y Balseca, 2022). Esta situación ha provocado presión sobre los recursos naturales y la infraestructura, ocasionando que muchas zonas periurbanas carezcan de servicios suficientes y que se vea alterada su estructura socioeconómica.

En este contexto, la arquitectura vernácula en parroquias rurales como Sinincay ha experimentado cambios importantes. Estas se deben, en parte, al impacto de la migración internacional, que ha permitido a muchas familias acceder a ingresos adicionales mediante remesas. Según Enríquez (2018), este ingreso ha impulsado la construcción de viviendas con materiales modernos y diseños más elaborados, conocidos como “arquitectura de remesas”. Aunque estas transformaciones han mejorado la durabilidad y seguridad de las viviendas, también han modificado su estética, alterado la sostenibilidad ambiental y debilitado la identidad arquitectónica de la zona. La progresiva sustitución de construcciones tradicionales por edificaciones modernas representa un desafío para su conservación, comprometiendo su integración con el entorno y su valor histórico.

Este estudio busca responder a la pregunta: ¿Cuáles son las transformaciones que existen en la arquitectura vernácula del periurbano de Sinincay? Se plantea la hipótesis de que la expansión territorial ha promovido la transformación progresiva de estas construcciones. Para abordar esta problemática, se caracteriza el estado actual de la arquitectura tradicional en Sinincay, se analiza el estado de conservación de las edificaciones vernáculas y por último se evalúa el nivel de pérdida que ha sufrido esta arquitectura.

Marco conceptual

Vargas (2021) sostiene que la arquitectura vernácula comprende edificaciones construidas con técnicas y materiales tradicionales, transmitidas de generación en generación dentro de una comunidad. Estas construcciones representan un conocimiento colectivo, están integradas en su entorno natural y forman parte del paisaje cultural de cada región. Su origen radica en tradiciones locales más que en diseños arquitectónicos formales. En este sentido, Monteros (2024) señala que la arquitectura vernácula evoluciona de manera constante en respuesta a las características del terreno y el clima, incorporando materiales y métodos constructivos propios de cada región. Además, la arquitectura vernácula no solo responde a criterios históricos y culturales, sino que también constituye un referente de sostenibilidad, al utilizar recursos locales y adaptarse a las condiciones naturales del territorio. En estudios sobre el Valle del Choapa, Chile, se ha demostrado que estas edificaciones representan una alternativa sostenible debido a su eficiencia en el uso de materiales, su integración con el paisaje y su impacto ambiental reducido (Martínez, 2017).

La expansión urbana ha generado un impacto significativo en la arquitectura vernácula a nivel mundial. La introducción de materiales industriales y la falta de planificación han llevado a la progresiva transformación de estas edificaciones tradicionales. Según Vázquez (2016), este proceso ha afectado la autenticidad de las construcciones vernáculas, al modificar sus técnicas constructivas y su relación con el entorno. Este fenómeno ha sido documentado en el área rural del cantón Cuenca, donde, según Barsallo y Rodas (2015), la actualización de los inventarios patrimoniales evidencia una transformación acelerada de las edificaciones tradicionales.

En este contexto, los materiales contemporáneos, entendidos como aquellos derivados de procesos industriales y no tradicionales, tales como cemento, bloques de hormigón, láminas metálicas o plásticos, han sido incorporados paulatinamente en las edificaciones vernáculas. Esta incorporación responde a factores como facilidad de uso, disponibilidad y costo. Según Araujo (2020), estos materiales forman parte de un conjunto de sistemas constructivos modernos que han transformado las prácticas tradicionales en la edificación contemporánea. Si bien su uso facilita ciertos procesos, también implica una transformación significativa en la estética, funcionalidad y durabilidad de las construcciones.

Dichos cambios son característicos de las zonas periurbanas, que se definen como espacios de transición entre lo urbano y lo rural, donde convergen elementos de ambos entornos (González et al., 2021). La presencia de materiales contemporáneos genera una tensión entre la conservación del patrimonio cultural y la necesidad de adaptarse a nuevas condiciones sociales y económicas, afectando la autenticidad y el valor histórico de las edificaciones (Rodríguez y Pérez, 2021).

A nivel mundial, la pérdida de la arquitectura vernácula rural es un desafío recurrente, derivado de la expansión urbana, la falta de mantenimiento y la disminución del valor cultural asignado a estas edificaciones. En Latinoamérica, la problemática es similar. Un caso representativo es el sistema constructivo de la quincha en Mendoza, Argentina, cuya conservación se ve afectada por el desuso y la preferencia por materiales industrializados (Esteves y Cuitiño, 2020). En Ecuador, la arquitectura vernácula constituye una parte importante del patrimonio edificado, especialmente en las zonas rurales, donde las técnicas y materiales tradicionales han prevalecido durante generaciones. En este contexto, el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) ha registrado 3.313 bienes patrimoniales en Cuenca, de los cuales 1.749 se encuentran en áreas rurales. Aunque el INPC no hace visible en su portal SIPCE un desglose de los bienes vernáculos, sus fichas de registro sí contemplan la arquitectura vernácula como una de las categorías de bienes inmuebles (INPC, 2011). Estudios como el de Toral et al. (2024) destacan que, en las zonas rurales de Azuay y Cañar, se conservan excelentes muestras de arquitectura vernácula, lo que sugiere que una proporción significativa de los bienes registrados en estas áreas podría pertenecer a este tipo de construcción.

La creciente presión urbana y la fragmentación del paisaje arquitectónico requieren un enfoque integral que combine políticas de preservación, educación comunitaria y planificación territorial sostenible. En este marco, la cultura es un elemento esencial en la cohesión social, ya que toda manifestación humana puede ser considerada un producto cultural. Sin la cultura, el desarrollo humano no habría sido posible, pues esta permite la construcción de identidades colectivas y la integración social (Bruzón, 2018). En este sentido, estudios internacionales han resaltado la necesidad de avanzar hacia modelos innovadores de regeneración urbana y paisajística en áreas periurbanas, considerando sus valores culturales como oportunidades para el desarrollo sostenible (Díez et al., 2022). La resiliencia de estos espacios sigue siendo un campo de estudio en evolución, pero se ha identificado que estrategias activas de protección pueden contribuir a mitigar los efectos de la degradación y favorecer la recuperación de su identidad.

Una de las estrategias más efectivas para fortalecer la protección de la arquitectura vernácula es la generación de conocimiento técnico y contextual que permita comprender las tipologías arquitectónicas tradicionales y su evolución. En esta línea, investigaciones centradas en las construcciones vernáculas han desarrollado metodologías de análisis y clasificación tipológica que permiten documentar con rigor estas edificaciones. En el caso del Ecuador, Moscoso (2016) propone una clasificación de las tipologías constructivas vernáculas a partir de estudios realizados en distintas regiones del país. A partir de esta referencia, y considerando la presencia de características constructivas similares en la parroquia Sinincay, el presente estudio toma dicha clasificación como base para el análisis tipológico. En este contexto, se identificaron tres tipos predominantes en el área de estudio: Tipo Cuadrada o Rectangular (CR), Tipo C y Tipo L, lo que evidencia la correspondencia de estas tipologías en distintos contextos rurales del país.

La utilidad de metodologías similares ha sido comprobada en investigaciones como la realizada en el centro histórico de Oaxaca, donde el análisis visual y el registro tipológico permitieron documentar las modificaciones sufridas por las edificaciones tradicionales (Liévanos, 2024). Este enfoque respaldó la selección de herramientas cualitativas y cuantitativas aplicadas en el trabajo de campo en Sinincay, donde se levantaron fichas de registro para cada edificación vernácula, documentando su tipología arquitectónica, estado de conservación y sistemas constructivos. Estas fichas fueron acompañadas de un registro fotográfico detallado, que permitió capturar las condiciones reales de cada inmueble y facilitar su posterior análisis.

Método

Este estudio adoptó un enfoque mixto, combinando herramientas cuantitativas y cualitativas para caracterizar la arquitectura vernácula en el periurbano de Sinincay e identificar el impacto de la expansión urbana sobre este. El proceso metodológico se desarrolló en varias etapas, cada una orientada a garantizar la preservación de los valores de la arquitectura vernácula y su adecuada documentación.

En primer lugar, se llevó a cabo una revisión documental y la generación del marco conceptual, donde se recopilan estudios previos y se definen las bases teóricas necesarias para establecer conceptos clave sobre la arquitectura vernácula en el periurbano y abordar la tipología y morfología de las edificaciones en Sinincay. Este paso fue fundamental para contextualizar la investigación y establecer las categorías que guiarán el análisis. Luego, se determinó el área de estudio, especificando la zona periurbana de Sinincay como la región de intervención, excluyendo áreas urbanas consolidadas o eminentemente rurales. Esta delimitación se realizó en función de las características urbanísticas y arquitectónicas que definen la transición entre lo rural y lo urbano. En la siguiente etapa, se llevó a cabo el levantamiento de información en campo mediante la aplicación de fichas de registro, diseñadas como instrumento principal de recolección de datos. Estas fichas permitieron sistematizar de manera homogénea información sobre la tipología arquitectónica, los materiales constructivos, el estado de conservación y el nivel de transformación de las edificaciones vernáculas. Este proceso fue complementado con documentación fotográfica detallada, con el fin de registrar las condiciones reales de cada inmueble y facilitar su análisis posterior.

La segunda etapa consistió en el establecimiento de criterios de evaluación, aplicados al conjunto de edificaciones registradas. Se emplearon criterios de selección para delimitar el universo de estudio, excluyendo aquellas que presentaban estado de ruina, deterioro severo, uso predominante de materiales contemporáneos o alteraciones recientes que comprometieran su configuración original.

Las edificaciones seleccionadas se evaluaron considerando tres dimensiones analíticas: materialidad, estado de conservación y conservación de características vernáculas. Estas dimensiones permiten valorar el grado de autenticidad, el uso de materiales vernáculos y la estabilidad física de las construcciones, insumos fundamentales para el análisis tipológico posterior. Además, se implementó un sistema de codificación cromática para representar gráficamente el nivel de transformación de cada edificación, facilitando así el análisis espacial del fenómeno. Durante la tercera etapa, se procedió con el análisis del nivel de transformación de las edificaciones seleccionadas. A partir de la información recogida en fichas y registros fotográficos, se elaboraron matrices que permiten clasificar los inmuebles según su tipología, morfología y grado de alteración. Esta etapa constituyó las bases para una lectura más detallada del tejido construido típico de la zona.

Área de estudio

El área de estudio se localiza en la parroquia rural Sinincay, al noroccidente de la ciudad de Cuenca, limitando con las parroquias rurales de Sayausí y Chiquintad (Figura 1). Esta parroquia, que forma parte de las 21 parroquias rurales del cantón, se sitúa a una altitud que varía entre los 2 567 y 3 959 m s. n. m., lo cual influye en sus condiciones climáticas y, en consecuencia, en las características constructivas del entorno. Además, Sinincay destaca históricamente por la producción artesanal de ladrillo, actividad que ha abastecido a la arquitectura cuencana y que constituye un rasgo identitario de su paisaje productivo (Pachari, 2023).

Según el censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en 2022, Sinincay cuenta con una población de 26 725 habitantes. Dentro de esta parroquia, se ha identificado una franja de transición entre lo rural y lo urbano, donde se concentra una significativa presencia de edificaciones vernáculas que han experimentado transformaciones a lo largo del tiempo como resultado del crecimiento urbano. Esta franja, que corresponde al área periurbana conformada por 1 297 hectáreas, ha sido seleccionada como objeto de estudio por su potencial para evidenciar los procesos de cambio morfológico y material en la arquitectura vernácula, excluyendo sectores de consolidación urbana o rurales en estado puro.

Figura 1. Área de estudio de la parroquia Sinincay. Fuente: elaboración propia.
Recolección de datos y aplicación de fichas de campo

El trabajo de campo consistió en un recorrido por el área de estudio donde se aplicaron fichas de registro para cada edificación vernácula. Estas fichas incluyeron observaciones sobre la tipología arquitectónica, el estado de conservación y los sistemas constructivos utilizados. Se utilizó la documentación fotográfica como parte del proceso de recolección de datos, con el objetivo de obtener una visión precisa del estado de las edificaciones.

Criterios de valoración

Antes de la evaluación, se aplicaron criterios de selección que permitieron delimitar el conjunto de edificaciones a considerar en el análisis. Se excluyeron aquellas que presentaban:

  • Estado de ruina o intervenciones estructurales que comprometieran su integridad arquitectónica.
  • Deterioro físico severo o predominio de materiales contemporáneos.
  • Alteraciones recientes que modificaran completamente su configuración original.

Las edificaciones que cumplieron con los criterios anteriores fueron evaluadas con base en tres dimensiones analíticas: materialidad, estado de conservación y conservación de características vernáculas. Estas dimensiones permitieron valorar el grado de autenticidad, la utilización de materiales tradicionales y la estabilidad física de las construcciones.

  • Materialidad: se analizaron los sistemas constructivos predominantes en las edificaciones vernáculas, diferenciando entre materiales tradicionales y aquellos introducidos con el crecimiento urbano.
  • Nivel de conservación de características vernáculas: este nivel se evalúa considerando su autenticidad, relevancia histórica e integración con el paisaje cultural. En este sentido, la autenticidad se refiere a la preservación de los materiales originales y la ausencia de cambios significativos que alteren su identidad arquitectónica local. La autenticidad en las edificaciones es crucial para mantener su valor cultural. Según estudios recientes, la adaptabilidad en edificaciones vernáculas debe mantener, incrementar o perfeccionar su valor cultural y el mensaje simbólico-cultural de la obra (Gómez y Cirvini, 2022). Se definió en tres niveles según la autenticidad de los materiales, la relevancia histórica y la integración con el paisaje cultural:

         -Alto: edificaciones con alta autenticidad en sus materiales, sin cambios significativos y con elementos representativos de la identidad arquitectónica local.

         -Medio: construcciones que conservan algunos elementos tradicionales, pero han sufrido modificaciones que afectan su autenticidad.

         -Bajo: edificaciones que, aunque originalmente vernáculas, han sido alteradas en gran medida con materiales contemporáneos, perdiendo su esencia.

 

  • Estado de conservación: el estado de conservación es importante para determinar la urgencia de intervenciones en las edificaciones vernáculas. Conocer este parámetro ayuda a preservar el valor histórico y cultural de los inmuebles, lo que es vital para la identidad de las comunidades (Sánchez, et al., 2022). Se categoriza en tres niveles:

-Bueno: mantiene estabilidad estructural y sus materiales originales en buen estado.

-Regular: presenta un deterioro moderado, con intervenciones que alteran parcialmente su configuración original.

-Malo: en estado avanzado de deterioro, con riesgo de pérdida total si no recibe intervención.

Aplicación del sistema de codificación cromática

Para representar visualmente el impacto de los materiales contemporáneos en las edificaciones vernáculas, se utilizó una codificación cromática. Esta clasificación permite identificar de manera rápida qué edificaciones han sufrido mayor transformación. Los colores son una forma efectiva de transmitir información compleja de manera rápida y clara, ya que facilita a investigadores y conservadores la identificación visual del nivel de intervención o daño en las estructuras sin necesidad de leer descripciones detalladas. Como señala Itten (1967), el color es un elemento fundamental en la comunicación visual, ya que puede transmitir información de manera instantánea y universal.

Aunque no existen estudios específicos que apliquen análisis cromáticos para evaluar el impacto de materiales contemporáneos sobre edificaciones vernáculas, existen referencias metodológicas que respaldan el uso del color como herramienta de análisis visual. Carvajal (2019), en su estudio sobre la gestión de riesgos en el patrimonio edificado monumental religioso, emplea una gama de colores para codificar niveles de riesgo y estado de conservación. Si bien dicho enfoque se centra en edificaciones monumentales, su metodología demuestra que la codificación cromática puede ser una herramienta eficaz para visualizar condiciones constructivas y transformaciones físicas. El presente estudio propone una adaptación innovadora de esa lógica aplicada específicamente al contexto de arquitectura vernácula en zonas periurbanas.

En el levantamiento de campo se identificaron tanto materiales vernáculos originales como materiales contemporáneos introducidos en distintas fases de intervención. Para su análisis y procesamiento, dichos materiales fueron organizados en categorías que consideran su grado de impacto sobre la autenticidad arquitectónica. Estas categorías se representan mediante una codificación cromática, que permite diferenciar entre materiales que generan escasa alteración visual y estructural, y aquellos que afectan significativamente la configuración original de las edificaciones.

A continuación, se describen las categorías empleadas en la codificación:

  • Materiales Vernáculos: son los materiales tradicionales usados en la construcción original, reflejando las técnicas y la identidad local. Ejemplos incluyen adobe (bloques de tierra cruda), bahareque (estructura de caña y barro), madera (en estructuras y decoración) y teja artesanal (cubierta de arcilla cocida).
  • Materiales de Bajo Impacto: son materiales que respetan en gran medida la configuración general de la edificación, generando una alteración limitada a nivel visual o funcional. Se utilizan en tareas de mantenimiento o refuerzo, sin modificar de forma significativa la morfología del inmueble. Ejemplos son el hierro (en barandas y detalles decorativos), teja vidriada (como variación de la teja artesanal), vidrio (para reemplazar aberturas sin alterar la forma general del inmueble) y el revoque de cemento, que, si bien puede presentar incompatibilidades técnicas con los sistemas constructivos en tierra, en este estudio se clasifica en esta categoría debido a su incidencia limitada en la transformación formal de la edificación.
  • Materiales de Impacto Moderado: son aquellos que alteran parcialmente la apariencia o funcionalidad original de la edificación. Su uso responde a necesidades de mantenimiento o adaptación, pero sin una integración perfecta con los materiales vernáculos. Ejemplos incluyen piedra (en zócalos o muros) y ladrillo (en sustitución de técnicas vernáculas en muros).
  • Materiales de Impacto Severo: estos materiales afectan significativamente la integridad de la edificación, sustituyendo las técnicas y materiales tradicionales. Su uso generalmente responde a procesos de urbanización acelerada y nuevas exigencias constructivas. Ejemplos son el fibrocemento (en cubiertas, reemplazando tejas tradicionales), acero (en estructuras y cerramientos sin relación con el diseño original), bloques de hormigón (en sustitución total de muros de adobe o bahareque) y zinc (como cubierta en lugar de la teja artesanal).
  • Elementos Faltantes: indican la ausencia de ciertos elementos constructivos, ya sea porque la morfología original de la edificación no los contemplaba o porque se han perdido debido a factores naturales o antrópicos. Ejemplos: falta de columnas o balaustres, desaparición de elementos decorativos tradicionales.

Esta lógica de codificación cromática se sistematiza en la Tabla 1, en la cual, cada grupo de materiales ha sido clasificado en función del nivel de impacto sobre la autenticidad de las edificaciones y representado con una gama cromática distinta para su análisis visual:

Tabla 1. Sistema de codificación cromática de materiales. Fuente: elaboración propia.
Resultados

El proceso de recolección de datos mediante fichas de registro y el análisis de las edificaciones vernáculas en el área periurbana de Sinincay permitió identificar patrones de transformación y evaluar su estado de conservación.

Para el análisis se consideró un total de 500 edificaciones levantadas en campo, de las cuales 161 fueron excluidas mediante la aplicación de variables de selección, obteniendo una muestra final de 339 edificaciones vernáculas. Esta depuración permitió trabajar con un conjunto representativo de construcciones que aún conservan características propias de la arquitectura vernácula local.

El primer paso consistió en la aplicación de tres variables de selección, con el fin de determinar qué edificaciones conservan las características originales de la arquitectura vernácula. Estas variables permitieron descartar aquellas construcciones que se encontraban en estado de ruina, con deterioro avanzado o que presentaban modificaciones contemporáneas significativas que alteraban su configuración original (ver Tabla 2).

Tabla 2. Edificaciones eliminadas por las variables de selección. Fuente: elaboración propia.

Cabe recalcar que las edificaciones que presentaban un alto grado de deterioro o modificaciones contemporáneas significativas fueron excluidas del análisis, ya que no conservan condiciones adecuadas para ser consideradas representativas de la arquitectura vernácula. En consecuencia, el estudio se enfocó únicamente en aquellas construcciones que aún mantienen elementos originales suficientes para ser preservadas. Como resultado de este proceso, se seleccionaron 339 edificaciones vernáculas para su análisis. La Figura 2 muestra la ubicación de las edificaciones registradas en el área de estudio, diferenciando visualmente aquellas que fueron seleccionadas de las que fueron descartadas.

Figura 2. Edificaciones vernáculas encontradas en el área de estudio de Sinincay. Fuente:
elaboración propia con ayuda de software QGIS.
Tipología de las edificaciones vernáculas

Las tipologías encontradas en las edificaciones vernáculas de Sinincay se evidencian en tres grupos comunes (Tabla 3):

  • Tipo Cuadrada o Rectangular (CR): representa el 73,8% de las edificaciones.
  • Tipo C: comprende el 21,1% de las edificaciones.
  • Tipo L: la menos frecuente, con solo el 5,1% del total.

La mayor parte de las edificaciones corresponden al tipo cuadrado o rectangular, lo que refleja una predominancia de estructuras simples y funcionales, adaptadas al clima y las tradiciones constructivas locales.

Tabla 3. Clasificación según tipologías. Fuente: elaboración propia.
Elementos arquitectónicos en las edificaciones vernáculas

El análisis de los sistemas constructivos y elementos arquitectónicos en Sinincay permite comprender la estabilidad, funcionalidad y transformación de las edificaciones vernáculas. La configuración arquitectónica y el tipo de materiales utilizados influyen directamente en la vulnerabilidad de las edificaciones ante factores naturales y antrópicos, además de reflejar la evolución de las necesidades culturales y sociales de la comunidad. Uno de los aspectos más representativos en la arquitectura vernácula en la parroquia es la presencia de elementos tradicionales como portales y balaustres, los cuales cumplen un rol tanto estético como funcional. Su conservación o pérdida indica el grado de transformación de las edificaciones vernáculas. Para ello, se establecen cuatro clasificaciones principales (ver Tabla 4).

Tabla 4. Clasificación de la morfología de las edificaciones vernáculas en Sinincay.
Fuente: elaboración propia.

Esta clasificación permitió identificar cambios en el paisaje arquitectónico de Sinincay y evaluar cómo las intervenciones modernas han afectado la autenticidad de las edificaciones vernáculas.

Estado y nivel de conservación de las edificaciones vernáculas

El análisis del estado de conservación de las edificaciones vernáculas en Sinincay reveló diferencias significativas vinculadas a su función y al grado de intervención con materiales contemporáneos. La predominancia de construcciones en estado regular indica la necesidad de intervenciones urgentes para evitar la pérdida progresiva de su valor vernáculo.

Los resultados se organizaron según el tipo de uso: viviendas, edificaciones de otros usos (religiosos, sociales, educativos) y edificaciones industriales (principalmente ladrilleras). Esta clasificación funcional refleja cómo cada categoría enfrenta distintos niveles de deterioro, intervención y adaptación, afectando de manera diferenciada la integridad vernácula. En cada grupo se evaluó el estado general y el valor vernáculo, junto con una revisión de sus componentes estructurales y ornamentales. Este enfoque permitió identificar el grado de autenticidad conservado en cada edificación y el impacto de las intervenciones modernas sobre su arquitectura tradicional.

Viviendas vernáculas

El análisis del uso residencial muestra una tendencia hacia la transformación progresiva de las edificaciones tradicionales. Como se observa en la Tabla 5, la mayoría de las viviendas presenta un valor medio y un estado regular, lo que evidencia una conservación parcial de sus características vernáculas y un riesgo creciente de modificación o pérdida. En total, 128 edificaciones presentan esta condición. En contraste, solo 17 viviendas alcanzan un valor alto y un estado bueno de conservación, lo que demuestra la escasez de ejemplos bien preservados dentro del contexto residencial.

Tabla 5. Valor y estado de conservación de viviendas vernáculas en Sinincay. Fuente: elaboración propia.

La predominancia de edificaciones en estado regular subraya la urgencia de aplicar estrategias de conservación preventiva para evitar la progresiva desvalorización de estas construcciones.

Edificaciones con otros usos

Las edificaciones vernáculas destinadas a funciones no residenciales, como servicios religiosos, sociales o educativos, presentan un panorama aún más crítico. En esta categoría, únicamente una edificación conserva un valor alto y un estado bueno. La mayoría se encuentra en estado regular, con valor alto o medio, lo que refleja una baja priorización en cuanto a su conservación en comparación con las viviendas (Tabla 6).

Tabla 6. Valor y estado de conservación de edificaciones vernáculas de otros usos en
Sinincay. Fuente: elaboración propia.

El número reducido de casos en esta categoría también sugiere una transformación más intensiva en las áreas residenciales, mientras que las edificaciones con funciones colectivas enfrentan desafíos particulares para su mantenimiento y conservación.

Edificaciones con usos industrial artesanal (ladrilleras)

Las edificaciones vernáculas asociadas a la producción de ladrillos presentan un deterioro considerable debido a su uso intensivo. Aunque tres edificaciones fueron clasificadas con valor alto y estado regular, la mayoría (23 casos) se encuentra en condición regular y con valor medio, lo que refleja una transformación en curso impulsada por necesidades funcionales (Tabla 7).

Tabla 7. Valor y estado de conservación de ladrilleras en Sinincay. Fuente: elaboración propia.
Materialidad de las edificaciones vernáculas

La presente sección examina la materialidad de las edificaciones vernáculas de Sinincay a partir de una clasificación que permite observar con mayor precisión el grado de conservación o transformación de sus características originales. La materialidad se analiza en cuatro componentes: estructura (columnas y vigas), mampostería, cubierta y carpintería (puertas, ventanas y balaustres).

La clasificación se organiza, en primer lugar, por tipo de uso: viviendas, edificaciones de otros usos (como religiosos o comunitarios) y edificaciones productivas (ladrilleras). Dentro de cada grupo, se establecen subdivisiones en función del valor vernáculo (alto o medio) y el estado de conservación (bueno o regular). Esta desagregación permite observar tendencias diferenciadas en la intervención o preservación de materiales originales, y facilita la propuesta de estrategias de conservación ajustadas a cada caso.

Materialidad en viviendas
  • Valor alto y estado bueno: las viviendas con valor alto y buen estado muestran una fuerte presencia de materiales vernáculos, especialmente en la estructura. La autenticidad constructiva se mantiene gracias al uso de materiales tradicionales en columnas y vigas. La mampostería y la cubierta presentan ciertas intervenciones, aunque con materiales de bajo o moderado impacto (revoques de cemento o fibrocemento), lo que evidencia procesos de adaptación que aún no comprometen la autenticidad global. En la carpintería, se observan sustituciones progresivas que afectan la estética y los detalles arquitectónicos tradicionales (Tabla 8).

Tabla 8. Materiales en viviendas vernáculas de Sinincay con alto valor y en buen estado de conservación. Fuente: elaboración propia.
  •  Valor medio y estado bueno: estas viviendas conservan aún elementos estructurales tradicionales, pero los procesos de transformación son más evidentes. Se observa una introducción frecuente de materiales contemporáneos en mampostería, cubierta y carpintería. Las cubiertas, en particular, muestran una mayor vulnerabilidad con el uso de zinc o fibrocemento. La intervención en elementos visibles comienza a comprometer la percepción vernácula de las edificaciones (Tabla 9).

Tabla 9. Materiales en viviendas vernáculas de Sinincay con valor medio y en estado bueno de conservación. Fuente: elaboración propia.
  • Valor alto y estado regular: aunque estas viviendas mantienen una imagen vernácula, ya se evidencian intervenciones más agresivas en algunos elementos. En la estructura aún predominan materiales tradicionales, pero las columnas comienzan a ser reemplazadas por materiales de impacto severo. La mampostería y la cubierta combinan materiales originales con otros de alto impacto, mientras que, en carpintería, las sustituciones afectan notablemente la estética original (Tabla 10).

Tabla 10. Materiales en viviendas vernáculas de Sinincay con valor alto y en estado regular de conservación. Fuente: elaboración propia.
  • Valor medio y estado regular: este grupo presenta el mayor grado de deterioro y modificación. Los materiales vernáculos han sido ampliamente sustituidos por materiales contemporáneos en casi todos los elementos. La estructura original se encuentra severamente alterada, y la autenticidad de las edificaciones ha sido profundamente comprometida (Tabla 11).

Tabla 11. Materiales en viviendas vernáculas de Sinincay con valor medio y en estado de conservación regular. Fuente: elaboración propia.
Materialidad en edificaciones con otros usos

Estas edificaciones destinadas a funciones religiosas, sociales o educativas presentan un número limitado de casos. Se observa que tienden a conservar mejor su estructura, mientras que los cambios se concentran en la mampostería, cubierta y carpintería (Tabla 12).

Tabla 12. Materiales en edificaciones de otros usos de Sinincay. Fuente: elaboración propia.
Materialidad en edificaciones de uso industrial (ladrilleras)

Las edificaciones destinadas a la producción de ladrillos enfrentan desafíos particulares. Debido a su uso industrial, la materialidad responde a criterios funcionales. La estructura suele mantenerse con materiales vernáculos, pero la mampostería y cubierta se han transformado con materiales de impacto moderado y severo, como ladrillo comercial, cemento y zinc. No presentan carpintería, lo que responde a la naturaleza abierta y operativa del uso (Tabla 13).

Tabla 13. Materiales en ladrilleras de Sinincay. Fuente: elaboración propia.
Evaluación del estado de las edificaciones vernáculas en Sinincay

Tras el análisis de la pérdida en Sinincay, se identifican distintos grados de afectación en las edificaciones vernáculas. La caracterización del estado de conservación permitió establecer cinco categorías de pérdida: Conservación, Vulnerabilidad, Pérdida parcial, Proceso de pérdida en marcha, Pérdida; las cuales reflejan la situación actual de las edificaciones vernáculas en la zona de estudio (Ver Figura 3).

Figura 3. Evaluación de la pérdida de edificaciones vernáculas en Sinincay. Fuente:
elaboración propia.

La aplicación de esta clasificación ha permitido establecer una lectura sistemática del estado actual de la arquitectura vernácula. El sistema combina dos variables clave: el nivel de valor vernáculo (alto o medio) y el estado de conservación (bueno, regular o malo). A partir de esta combinación, fue posible construir una tipología de pérdida progresiva, desde edificaciones bien conservadas hasta aquellas en riesgo crítico. Esta metodología permite visualizar no solo el estado actual, sino también las tendencias de transformación que afectan al conjunto edificado, lo que constituye una base para la toma de decisiones en materia de conservación.

En este punto del análisis, se incorporan también aquellas edificaciones que fueron excluidas en etapas previas del proceso metodológico por no conservar características vernáculas suficientes. Estas construcciones, clasificadas con valor bajo y estado de conservación malo, son consideradas en esta fase como casos de pérdida total, ya que representan situaciones en las que la transformación ha implicado la desaparición de los rasgos vernáculos originales. Su inclusión permite completar la lectura del fenómeno de transformación del conjunto edificado, integrando tanto las edificaciones aún conservadas como aquellas que han perdido completamente sus características vernáculas (Tabla 14).

Tabla 14. Características de evaluación de la pérdida de las edificaciones vernáculas en
Sinincay. Fuente: elaboración propia.

La evaluación del estado de las edificaciones permitió evidenciar la progresiva transformación del entorno construido vernáculo en Sinincay. La identificación de los distintos grados de pérdida o conservación proporciona una base sólida para reflexionar sobre los desafíos actuales y futuros en su preservación.

Discusión

La arquitectura vernácula enfrenta múltiples amenazas que comprometen su permanencia, como señalan Cajamarca et al. (2025). En Sinincay, el crecimiento periurbano ha impactado la conservación de esta arquitectura, evidenciado en la sustitución progresiva de materiales tradicionales y la pérdida de elementos característicos.

Este proceso no responde únicamente a una dinámica física de expansión territorial, sino que está estrechamente vinculado a factores estructurales como la limitada dotación de servicios básicos, las condiciones socioeconómicas de la población y la falta de regulación específica para la conservación de la arquitectura vernácula. En sectores donde la cobertura de infraestructura es insuficiente, los habitantes tienden a priorizar soluciones constructivas rápidas, económicas y funcionales, lo que favorece la incorporación de materiales contemporáneos como el zinc, el fibrocemento o el cemento, en detrimento de las técnicas tradicionales.

En este sentido, Montenegro (2024) advierte que la expansión urbana no planificada en Ecuador propicia la pérdida de elementos constructivos tradicionales debido a la incorporación progresiva de materiales modernos. En consonancia, García y Aguirre (2021) destacan que la presión inmobiliaria y la ausencia de normativas específicas aceleran estos procesos, particularmente en áreas periurbanas. Asimismo, García (2023) añade que el uso de materiales contemporáneos no solo afecta el comportamiento constructivo de las edificaciones, sino también su percepción visual y la imagen urbana, alterando la coherencia del paisaje arquitectónico tradicional. En Sinincay, esta dinámica se refleja claramente en los resultados obtenidos, donde se evidencia una alta proporción de edificaciones en estado regular y con niveles medios de conservación, lo que indica una transformación en curso del tejido vernáculo.

Asimismo, la limitada asistencia técnica y la falta de incentivos para la conservación influyen directamente en las decisiones constructivas de la población. Como plantea Cardoso (2015), la ausencia de apoyo institucional reduce la capacidad de las comunidades para mantener sus sistemas constructivos tradicionales, especialmente en contextos donde las nuevas generaciones adoptan modelos constructivos ajenos a la tradición local. Este fenómeno se traduce en una pérdida progresiva de conocimientos constructivos y en una disminución del valor cultural asociado a estas edificaciones.

No obstante, los resultados también evidencian que la transformación no implica necesariamente una desaparición total de la arquitectura vernácula. En varios casos, especialmente en edificaciones de uso colectivo o productivo, como las ladrilleras, se observa la permanencia de estructuras tradicionales combinadas con la incorporación de materiales contemporáneos en elementos secundarios. Este comportamiento sugiere una capacidad de adaptación de la arquitectura vernácula frente a nuevas demandas funcionales.

En esta línea, Gómez y Cirvini (2022) señalan que la incorporación de elementos contemporáneos no necesariamente implica la pérdida del significado cultural, siempre que se mantengan la estructura y la configuración espacial original. De igual forma, Luján, et al. (2025) destaca que la arquitectura vernácula posee una lógica constructiva basada en el conocimiento empírico y en la adaptación al entorno, lo que le permite evolucionar sin perder completamente su coherencia contextual.

Por lo tanto, la transformación observada en Sinincay debe entenderse como parte de un proceso complejo en el que interactúan factores territoriales, sociales, económicos y culturales. Esta comprensión permite replantear la conservación no como una acción estática orientada a la preservación estricta de las formas originales, sino como un proceso dinámico que reconozca la capacidad de adaptación de la arquitectura vernácula y promueva estrategias de intervención acordes a las condiciones del contexto periurbano.

 

Conclusiones

El estudio demuestra que el crecimiento periurbano en Sinincay ha acelerado la transformación de su arquitectura vernácula, generando una reducción sustancial de sus características originales. De las edificaciones registradas, un 31,4% presenta pérdida total (valor bajo y estado malo), asociada a transformaciones completas de sus rasgos vernáculos, incluyendo las que fueron descartadas en fases iniciales por no conservar características originales suficientes. Solo un 3,5% mantiene un alto valor y buen estado de conservación.

Las tipologías predominantes son las de planta cuadrada o rectangular (73,8%), seguidas por el tipo C (21,1%) y el tipo L (5,1%). En cuanto a la morfología, el 43,95% carece de portal y balaustres, lo que indica una pérdida de elementos distintivos, mientras que solo un 25,07% conserva portal y balaustres. En términos funcionales, las viviendas representan el grupo más afectado: 128 casos poseen valor medio y estado regular, lo que las coloca en situación de vulnerabilidad frente a procesos de transformación. Las edificaciones con otros usos (religiosos, sociales, educativos) son escasas y muestran una mejor conservación estructural, aunque con intervenciones significativas en elementos secundarios. Las ladrilleras, pese a su relevancia productiva y cultural, presentan un deterioro moderado y una marcada sustitución de materiales originales.

La materialidad revela que las estructuras tienden a conservarse mejor que la mampostería, las cubiertas y la carpintería, donde predominan las sustituciones con materiales contemporáneos. La carpintería es el elemento más afectado, con reemplazos que alteran la estética y reducen la autenticidad. El análisis de las categorías de pérdida evidencia que la mayor proporción de casos se encuentra en “proceso de pérdida en marcha” (35,3%) y en “vulnerabilidad” (23,8%), lo que confirma una transformación progresiva del conjunto edificado.

El conjunto de evidencias confirma la hipótesis inicial: el crecimiento periurbano, condicionado por la expansión territorial y por factores sociales y económicos previamente analizados, los cuales han favorecido la transformación progresiva de la arquitectura vernácula, ha favorecido la pérdida progresiva de arquitectura vernácula en Sinincay. La relevancia de este diagnóstico radica en que traduce esa pérdida en patrones verificables y medibles, capaces de orientar intervenciones futuras. En suma, este estudio no solo aporta un diagnóstico riguroso de la transformación de la arquitectura vernácula en Sinincay, sino que también establece un marco conceptual y metodológico esencial para futuras acciones de conservación, indispensables para salvaguardar la identidad y el patrimonio cultural de esta comunidad frente a los desafíos del crecimiento urbano.

Finalmente, el análisis espacial evidencia que las zonas con mayor transformación urbana concentran los niveles más elevados de pérdida vernácula. Solo un 3,5% de las edificaciones mantiene buen estado y alto valor, mientras que más del 31% presenta pérdida total, incluyendo aquellas descartadas en fases iniciales por carecer de características suficientes. Esta realidad subraya la magnitud y profundidad de la transformación del tejido construido, poniendo en riesgo un legado cultural invaluable. Por tanto, conservar la arquitectura vernácula requiere entender estos sistemas no solo como elementos materiales, sino como manifestaciones culturales vivas cuya perdurabilidad depende del reconocimiento y compromiso comunitario. Solo desde una visión integral que vincule forma, materialidad y contexto será posible desarrollar estrategias coherentes con la identidad y memoria local.

 

Agradecimientos

Agradecemos al proyecto “Transformaciones en el uso y ocupación del suelo en el periurbano de la ciudad de Cuenca en las primeras décadas del siglo XXI. Políticas para su ordenación territorial” que fue financiado por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Cuenca, Cuenca-Ecuador.

 

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